|
 Como tantos otros elementos de la cultura árabe, el 'ud (oud o, simplemente,
laúd árabe, por diferenciarlo de otros laúdes europeos) nació acusando
influencias persas y acabó reglamentado por los sultanes otomanos. Hoy se ha
convertido en el principal símbolo de identidad de la música instrumental árabe,
en su voz más particular y significada.
Etimológicamente, la palabra significa rama o varilla flexible, aunque a veces
encontramos descripciones del mismo instrumento bajo el nombre de barbat, que
Ibn Khaldun (siglo XIV) utiliza para el plectro con que se tañen sus cuerdas.
Otro sinónimo, esta vez más propio de la poesía que de la musicología, es el de
mizhar.
Dos autores del siglo XIV (Abu al-Fida, o Abulfedae, y Abu al-Walid ibn Shihnah)
remontan su origen al rey sasánida Shapur I que gobernó Persia en el siglo III.
Pero el ojo del huracán de su expansión fue el sur de Iraq de donde pasó a la
península arábiga en el siglo VII, aunque no existen testimonios de su entrada
en La Meca antes del IX. De allí proseguiría su expansión a Occidente a través
de al-Andalus. Pero también llegaría al Lejano Oriente, ya que la Ruta de la
Seda que se establece con China haría llegar a tal extremo continental la magia
del instrumento, convertido en otro vernáculo y muy similar llamado pipa.
La relación del 'ud con el alma viene de lejos. Ya en el siglo IX, el juez
bagdadí Miwardi alabó su uso en el tratamiento de enfermedades, principio que
defendió el teólogo andalusí Ibn Hazm dos siglos más tarde, llegando a
perpetrarse la receta hasta entrado el XIX. Pero no sólo se ha utilizado para
equilibrar el temperamento, sino como aliento en el campo de batalla y como
vehículo del placer.
El 'ud tiene una caja de resonancia grande en relación a su mástil, lo que lo
distingue de otros laúdes orientales de cuello largo como el tanbur, saz,
baglama, setar, etc. La caja ha evolucionado desde una forma semi-esférica a la
de pera En el X la enciclopedia de Ikhwan al-Safa sugería unas proporciones en
las que la longitud es una vez y media su ancho, mientras que la altura o
profundidad debe ser la mitad del ancho y el mástil un cuarto de la longitud.
Así, si el mástil (como en los modelos modernos) mide unos 20 cm., la longitud
total debe ser de 80 cm. y el ancho de unos 40 cm.
La caja del instrumento (qas'a o jism) se fabrica con maderas ligeras, y consta
de entre 16 y 21 costillas o dulu. Tiene un fondo curvo (zahr) y una tapa de
resonancia plana (batn, sadr o wajh), también de madera ligera y dotada de un
agujero o boca grande (que anteriormente eran dos). En torno a la boca central
pueden haber otros tres orificios redondos u ovales, inspirados en el diseño del
loto de Marruecos. Las perforaciones pueden ser simples o estar profusamente
ornamentadas y reciben los nombres de shamsiyya (pequeño sol), qamarat (lunas) o
'uyun (ojos). El puente, en la parte inferior de la tapa de resonancia se
conocía antes como musht aunque hoy día es más común denominarle faras (caballo)
o marbat (sujeción). Se encuentra a unos 10 cm. del borde inferior de la caja (ka'b),
aunque en el modelo del virtuoso iraquí Munir Bashir, la cuerda más grave no se
anuda al puente sino a la punta inferior de la caja. Entre el puente y la boca
hay una membrana (raqma) de piel de pescado, cuero o malaquita (caparazón de
tortuga), que protege la tapa de los golpes del plectro y que puede asumir
formas muy extravagantes.
El mástil (raqba o zand) asoma de la caja entre 18 y 24,5 cm. (según sea la
procedencia geográfica del instrumento) y está insertado en la misma hasta la
boca. No suele tener trastes (dasatin), aunque existen algunos ejemplares de ese
estilo. Los laterales del mástil están ornamentados con figuras en marquetería
para facilitar su aprendizaje y proporcionar referencias visuales al intérprete.
En la punta del mástil hallamos un clavijero inclinado hacia atrás, separado del
mástil por una cejilla de marfil o hueso llamada anf o 'ataba. Las clavijas (mafatih
o malawi) son de madera tallada. La longitud de la cuerda varía desde 52 a 67
cm., aunque lo más habitual es que sea de 60 cm. Para construir un laúd árabe
pueden llegarse a usar más de 18.000 piezas, siendo la diversidad de materiales
la norma, utilizándose todo tipo de maderas, elegidas tanto por sus propiedades
de manipulación como por su aroma, aunque prefiriendo la rigidez del ébano para
la placa del mástil.
El 'ud qadim (laúd antiguo) tenía cuatro cuerdas, en consonancia con los cuatro
humores, estaciones, puntos cardinales y estrellas de la cosmogonía musulmana
primitiva. La afinación era por cuartas perfectas. Este instrumento sigue vivo
en Marruecos bajo el nombre de 'ud 'arbi, y se afina Mi - La - re - sol. Por
otra parte, el modelo tunecino introduce nuevos intervalos, siendo su afinación
Re – re – Sol – do. Antiguamente se usaban dos cuerdas de
tripa y dos de seda, aunque más tarde se utilizaron sedas trenzadas, con
distinta cantidad de hebras según la cuerda que se tratara. También existen
laúdes con dos órdenes de cuerdas dobles, similares al tanbur turco.
La leyenda atribuye a Zyriab, el músico huido de Bagdad y agasajado en al-Andalus
entre los siglos VIII y IX, el añadido de la quinta cuerda al laúd. Esta cuerda
o awsat (intermediaria), se encuentra entre la segunda (mathna) y la tercera (mathlath).
Gracias a ella los laudistas disponen de una extensión melódica ampliada a dos
octavas. Este modelo se denomina 'ud kamil (laúd perfecto) y es el más habitual
actualmente, conociéndose también como 'ud misri (laúd egipcio) o mashriqi
(oriental). Su afinación actual se corresponde, del grave al agudo, con las
notas Sol (yaka) La ('ushayran); re (duka); sol (nawa); do' (kardan). Otras
afinaciones, como la de Aleppo en Siria, reutilizan las cuartas y son habituales
en Turquía e Iraq: Mi (qarar busalik); La ('ushayran); re (duka); sol (nawa); do
(kardan).
También existen dos tipos de laúdes árabes de seis órdenes: uno de seis cuerdas
dobles y otros de cinco dobles y la más grave simple, siendo esta última la
forma más habitual. La cuerda grave adicional no tiene una afinación fija y
puede usarse para ampliar la extensión del instrumento a tres octavas o bien
como bordón. Como curiosidad cabe citar la existencia en Egipto y Líbano de
ejemplares antiguos de siete cuerdas, aunque hoy día sólo el maestro tunecino
Fawzl Sayib sigue utilizándolos.
Los turcos Ali Rifat Cagatay (1867-1935), Nevres Bey (1873-1937), Refik Tal'at
Alpman (1894-1947) y Cinucen Tanrikorur (1938) crearon una primera escuela de
utilización del plectro para la ornamentación. Su método se difundió desde
Aleppo [Nash'at Bey, (¿ - 1930) y 'Abd al-Rahman Jabaqji (1931)], a Bagdad
[Salman Shukur (1921), Jamil Bashir (1925-77) y Munir Bashir (1930)]. Este
último fue quien logró proyectar la capacidad instrumental del 'ud, más allá del
acompañamiento al canto. La segunda escuela del laúd árabe nace en Egipto y
utiliza el plectro de forma más contundente y definida. Entre sus principales
mentores figuran Safar 'Ali (1884-1962), Muhammad al-Qassabji (1898-1966) y el
famoso cantante Farid al-Atrash (1907-75). En Somalia se da una combinación de
ambas técnicas, con largos glissandos y vigorosos golpes de plectro, siendo sus
principales figuras Abdullahi Qarshe y 'Umar Dhule.
En 1903 el egipcio Muhammad Dhakir Bey (1836-1906) publicó el primer manual para
el instrumento, llamado Tuhfat al-maw'ud bi ta'lim al-'ud. A dicho libro con
notación occidental le siguieron otros como el de Muhiddin Targan (1892-1967), o
los de los sirios Fu'ad Mahfuz (editado en 1960) y 'Abd al-Rahman al-Jabaqji
(1982), este último acompañado de cintas de audio y vídeo.
Entre los intérpretes contemporáneos más destacados figuran el libanés Rabih
Abou-Khalil, el tunecino Anouar Brahem, el palestino Simon Shaheen, el iraquí
Naseer Shamma, el sudanés Ahmed Abdul-Malik, el egipcio Hamza El Din, el armenio Richard Hagopian, el turco Udi Hrant Kenkulian, el israelí Yair Dalal, el alemán Roman Bunka o el kenyata Zein L'Abdin. En nuestro país [España] destaca el multi-instrumentista
de origen sudanés Wafir Al-Sheik.
[Fotos: 1) Omar Bashir, superior izda. 2) ilustración, sección central derecha. 3) Marcel Khalife, inferior izda.]
|